Guadalajara permaneció durante décadas sin una verdadera política social. El presupuesto que se destinaba era insuficiente y no impactaba en la vida de los ciudadanos.

Hace tres años trazamos una política para recuperar la tranquilidad de nuestra ciudad a través de la justicia social y el combate a la desigualdad.

Por eso, a partir de un fuerte programa de austeridad, diseñamos programas sociales que les dieran a los tapatíos las herramientas necesarias para salir adelante. Nos enfocamos en aquellos grupos que son el motor del cambio: estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, así como mujeres emprendedoras, y atendimos a los grupos más vulnerables como adultos mayores, personas en situación de calle y madres solteras. De esta forma es como sentamos las bases para hacer de Guadalajara una ciudad más justa y solidaria.